Saltar al contenido

Autismo grado 2, a los 4 años.

Foto de nino en crisis

A mi hijo lo diagnosticaron dentro del espectro autista grado 2 a los 4 años, aunque desde los 2 ya estaba en revisión porque su comportamiento era diferente. Notaba que evitaba la mirada, no interactuaba con otros niños y le costaba mucho expresarse con palabras o frases completas. Durante mucho tiempo seguí esta página con dudas y temor. Como mamá uno quiere ayudar, pero también tiene miedo de equivocarse.

En unas vacaciones su comportamiento se volvió más intenso: tenía arranques fuertes, se alteraba con facilidad y nos preocupaba que pudiera lastimarse o lastimar a su hermano. Fueron momentos muy difíciles emocionalmente. Ya contaba con seguimiento profesional, pero decidí integrar la terapia de Biocuántica Energética Aplicada como un acompañamiento complementario dentro de su proceso.

El día de la primera sesión iba con miedo. Pensé que no se dejaría atender. Para mi sorpresa estuvo tranquilo y receptivo .En los días posteriores comenzamos a notar pequeños cambios: sus arranques se presentaban con menor frecuencia y parecía recuperar la calma más rápido. Empezó a intentar frases más claras y espontáneas.

Lo que más me impactó fue su entrada a una escuela nueva. El primer día fue un reto, pero su maestra me llamó después para decirme que lo vio participativo, que realizó sus actividades y siguió instrucciones. Para nosotros eso fue muy significativo.Sabemos que el autismo no “desaparece” y que el acompañamiento profesional constante es fundamental. En nuestra experiencia, la terapia ha sido un apoyo complementario que ha sumado avances dentro del proceso que ya llevamos.

Mi hijo ha tomado dos sesiones hasta ahora y hemos observado cambios positivos en su conducta y disposición.

Ser mamá de un niño dentro del espectro implica paciencia, amor y buscar herramientas responsables. Cada pequeño avance se celebra como una gran victoria.

— Sandy Peña
(Testimonio compartido con autorización)